Chileoliva

Gastronomía

 

Muchos mitos recorren la utilización del aceite de oliva en la gastronomía. Uno, tal vez el más arraigado, que no se debe freír con él. Craso error: el aceite de oliva extravirgen posee un punto de humo bastante más alto que el aceite convencional de semilla, por lo que permite frituras sin descomposición de las moléculas y a más altas temperaturas sin quemarse. Pero vamos por parte…

En el Plato

El aceite de oliva es tal vez el ingrediente más importante de la Dieta Mediterránea, aquel estilo de alimentación que, como su nombre lo indica, comenzó en el Mediterráneo y que ha traspasado fronteras gracias a que ha comprobado ser altamente beneficioso para la salud.

Y el plato es un buen inicio para descubrir y paladearlo. Pero ojo que sirve para mucho más que para aliñar ensaladas. Sus aromas y sabores combinan a la perfección con las más variadas preparaciones, desde aperitivos hasta postres y repostería. Sopas, guisos, verduras, pastas, carnes de todo tipo, mariscos, arroces y cualquier legumbre puede beneficiarse, resaltar sus características y combinar deliciosamente con las propiedades de este milenario producto.

Consejos para su utilización

El aceite de oliva de oliva en estado crudo conserva todas las características de aroma y sabor, además de las propiedades beneficiosas para la salud. Por lo mismo, el uso está tan extendido en el aliño de ensaladas y platos fríos como para rociarlo en preparaciones calientes antes de servirlas. ¿El objetivo? Realzar sabores, “maridar” incluso, en una combinación de tonos verdes o maduros con cualquier alimento.
Como decíamos, en las frituras y asados el aceite de oliva virgen es la más estable de las grasas vegetales y no produce a la temperatura de degradación de un aceite e semilla o los rotulados como “vegetales” reacciones tóxicas como otras grasas.

Al freír, forma una capa fina y consistente alrededor del producto, que impide que absorba más aceite y permite retener todos los jugos y sabores propios del producto frito. En otras palabras, la comida quedará muchísimo menos grasosa que con otros aceites.

Para conservar su integridad y frescor se debe mantener alejado del calor excesivo, del aire, de la humedad y, sobre todo, de la luz solar.

Idealmente debe servirse en el envase original, ya que echarlo a otro recipiente implica un riesgo de contaminación y oxidación. La temperatura óptima de conservación es de 20°C. Con frío puede espesarse temporalmente pero eso no afecta sus propiedades.
Es recomendable su consumo preferentemente antes de un año, a partir de la fecha de envasado. Pero hay buenos aceites bien conservados que mantienen sus propiedades óptimas hasta por 18 meses e incluso un par de meses más. Pero nunca irá de la mano del vino: a diferencia de aquél, mientras antes se abra un botella, mucho mejor.

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